Ahora que Último Swing ha entrado en una fase de micro “despegue mediático”, traigo una entrevista que hicimos la joven realizadora Adriana Fernández y yo a uno de los personajes más sensacionales de la radio cubana. No exagero. Este es uno de los trabajos que más he disfrutado. Las fotos son de Kaloian.

La publicamos en La Gaceta de Cuba, No. 3 de 2008.

Radio Progreso, la onda de la alegría...

Radio Progreso, la onda de la alegría...

SONIDO: PRESENTACIÓN HABITUAL LIGA A AMBIENTE DE CIUDAD EN LA MAÑANA. VESTIBULO DE RADIO PROGRESO
—¿A ver, ¿qué tengo aquí? —prosigue Landy mientras registra sus bolsillos—. Pude haber sacado cualquier cosa pero mira, una jabita de nylon. Está bien para comprar malanga ahora cuando salga, ¡que está más cara que el diablo! Pero la puedo convertir, por ejemplo, en un caramelo —dice al hundir la jaba en su mano, deja fuera una pequeña cresta que acaricia—, o convertirla en un fuego —y estruja, haciendo crepitar, las llamas de polietileno—, o un hombre caminando en la hierba —ahora es más o menos un césped de jardín—, o lograr que suene como maleza —la hierba creció, está a la cintura—, más alta —y se saca un machete de la boca y empieza abrir un sendero en el monte—. Y, miren, ahora junto con el reloj, es un caballo con arreos al galope —del cual nada más falta el caballo, el arreo… en fin—; o un coche… Bueno, no voy a hacer el coche con mi reloj porque se me desbarata.
EFEC: RISAS. PASOS Y ALGUNOS RUIDOS A FONDO (APOYANDO AL NARRADOR)
No vale la pena tratar de describirlo. Hace unos días fuimos a conversar con Orlando Hernández, efectista de Radio Progreso, con el propósito de realizarle una convencional entrevista para la Gaceta. Pero no nos dejó hablar. Landy, en lugar responder nuestras preguntas, nos enseñó cómo se cierran los ojos y se escucha… y nos hizo una buena historia de la radio, el yoga, la creatividad y del sonido más raro que alguien pueda soñar. Sólo lamentamos que no se pueda leer con los ojos cerrados.
SONIDO: ENTRA MÚSICA A FONDO.
Hoy en día casi todo el mundo sabe como funcionan estas cosas, como se hace una película con los making y eso, pero en 1967 era como entrar a un mundo misterioso, en una nave espacial.
Frente a mí tenía una lista de cursos para trabajar en la radio: grabador, musicalizador, editor, realizador de efectos sonoros. Este último parecía una onda estratosférica. Y yo quería ese, que sonaba más raro.


—Venga el lunes —me dijeron.
Era en el segundo piso de lo que había sido CMQ, o sea, Radio Liberación. Empujé un portón grande y me encontré con un cuarto de desahogo. Estaba lleno de hierros, pedazos de cosas que no lograba saber qué eran. Allí no podía ser, así que salí a preguntar.
—Ve hasta el fondo, que es donde está Plano.
Así qué, bueno, entré en aquel desastre mirando los tarecos por todos lados, espantado. Al final, debajo de una luz amarilla, estaba Carlos Plano Osorio construyendo con una fresita un timbre o algo de eso. Ahí era el asunto. Después me di cuenta de que él era quizá el más creativo entre los muchos efectistas de aquella época.
Los del curso éramos 7 u 8. Entonces Plano sacó una caja de tierra y dos medios cocos y anunció: “Vamos a ver, primero, como hacer un caballo”. Y empezó paca-tap-paca-tap… “Coño, esto es una mierda”, pensé yo. Pero me daba pena pararme y salir. Decidí esperar una semana y pedir un traslado, y mientras tanto me cruzaba con los musicalizadores con sus discos y sus audífonos, y los grabadores con las consolas. Y yo haciendo ruidos con la boca en un almacén. Se imaginarán. Bueno, después fui descubriendo que aquellos no eran trastos, sino elementos creativos. Hoy día yo no quiero ser otra cosa.
El trabajo más creativo, les digo, es el efecto. Cada cual defiende lo suyo, hasta cierto punto, ustedes seguramente pueden decir cualquier maravilla del periodismo. Mira ahí mismo hay una compañera que es grabadora y a lo mejor piensa: “Vaya, Landy está acabando conmigo”. Pero cuando a uno le dicen: “Haz el efecto de una flor mágica que crece”, el grabador y el musicalizador ayudan, distorsionan el sonido, puede ponerme algo por detrás… Pero el efecto consiste en hacer algo nuevo. Alguna vez, efectivamente, un director me mandó a realizar ese efecto. Me puso debajo: “Landy, destácate en esto”. ¡Vaya! Era para tocarme al amor propio, ¡jaja! “Haz un tren que se descarrila”. “Haz un avión que cae con los motores averiados en el desierto”. No significa que todos los días uno componga algo así, porque si no yo me hubiera ido de aquí. Eso es tremenda pincha.
Ubíquense un momento en La guerra de las galaxias. Ahí todo es sonido de maqueta y cada elemento suena diferente. Unas naves son más modernas que otras, y por supuesto, suenan a nuevas o a viejas. Pero todo se integra con naturalidad. Uno no lo siente. Simplemente estás en una nave sin darte cuenta. En The Matrix, por ejemplo, que cogió un Oscar por sonido, un papel no se cae simplemente, sino que planea, suena (shsuish-shsuish), en un beso a veces sientes las lenguas como entran y se mueven en las bocas, el roce de las sábanas en la cama. A mi llega a molestarme a veces. Pero el caso es que el sonido es protagónico, te transporta sensorialmente a la escena. Detrás están por supuesto los millones de pesos invertidos por una industria. Yo tardé una semana y pico en darme cuenta de esto y, bueno, me quedé en los efectos. No lo tenía tan claro, pero yo lo que me proponía era crear. No me interesaba la fama sino la creatividad.
Claro, una cosa es la que tú te propones y otra la que consigues. Cuando  yo empecé a trabajar en Radio Liberación le decía al director, que tenía en su libreto una estructura rígida: “Chico, yo quisiera poner en este lugar un efectico…” Era prácticamente imposible pensar en una escena en vivo con el micrófono abierto todo el tiempo.
Incluso dentro de los dramatizados los efectos no se habían descubierto del todo. Algo se había traído de los Estados Unidos, pero eran cosas muy simples: una puerta que se cierra, un vaso de agua que se sirve, un auto. Pero el movimiento audioescénico de la dramatización no existía. El sonido era elemental, parásito. Las voces tenían que estar puras.
Entonces había que abrirse paso con proposiciones inteligentes. Y ya después el director se iba embullando, cuando observaba que el énfasis dramático se acentuaba con los efectos, porque eran profesionales aunque quizá no estuvieran en la avanzada de la técnica radial en aquel tiempo. Eso no lo había hecho nadie hasta el momento. Ahorita ustedes verán. Fíjense en el libreto, donde no está ni el 70 por ciento de todo lo que yo voy a hacer. Aparecen las cosas principales, que el director te va orientando, “ahora entran caballos”, “se oyen pasos”. Pero si no dijera nada, igual se haría. Lo que pasa es que el director está acostumbrado a suponer que él dirige. Pero yo a veces me quito los audífonos, porque hay algunos directores que me atormentan. Uno tiene que tener confianza en las personas que está dirigiendo, tiene que pensar que ellos saben hacer lo que tienen que hacer. Porque todo esto es un trabajo muy profesional. El día que no venga el director, creo que de todas maneras, con los actores y el grabador puede salir el programa.
Yo he trabajado con 40 o 50 directores en mi vida, y multipliquen 40 años por cuatro o cinco libretos al día. Así que alguna experiencia debo tener, y les digo: la persona que está en el campo de la creatividad está luchando contra un muro. Porque es la punta de la lanza. El que abre el camino. Porque el resto de la lanza se acomoda, viaja en el cajón de aire, como los ciclistas. El que va delante siempre se está jugando algo. Porque siempre hay una estructura que dice que las cosas no son infinitas, que tienen un modo definido.
Es como plantea la esencia del Zen: mente abierta para poder crear lo que quieras.

Orlando Hernández, efectista de Radio Progreso

Orlando Hernández, efectista de Radio Progreso

EFEC: PASOS. AJETREO. SE TERMINÓ DE GRABAR UN PROGRAMA EN EL ESTUDIO CONTIGUO
No es que el yoga me “aporte” en mi trabajo. Ambas cosas se complementan. El yoga es una cultura, una metodología de la vida para tratar de sentir lo que está en el fondo de la vida. Es la unión de lo que tú eres con la esencia de las cosas que existen.
Detrás del aspecto del mundo existe siempre una visión oculta. Que no seas capaz de percibirlo no significa que no exista. Es como si fueras en una máquina del tiempo a ver un hombre del neolítico y trataras de explicarle qué es un chip, o qué es Internet, sencillamente para el esa es la nada absoluta, en su contexto no puede imaginárselo; o le vendamos los ojos y en una fracción de segundo lo transportamos a la Quinta Avenida de Nueva York. Y entonces tratamos explicarle: ¡le da un infarto! Nada, me lo hacen a mi que sé lo que es y me pasa lo mismo, es una cosa bestial.
¿Qué quiero decir con esto?  Que existe algo en este mismo momento que está fuera del alcance de tu imaginación, pero que siempre ha estado ahí.
Aquí mismo, ahora, hay una especie de poesía mágica, un misterio infinito al que uno puede acercarse.
Nosotros estamos aquí pero alguien se están riendo por allá, algún reloj (chris-chris, a lo Señorito Maita) y hay una voz que está sonando en tercer plano ahí en el pasillo. Yo trato de estar consciente de todo eso. No sé, mañana quizás puedes pedirme “haz el sonido del lobby del estudio 7”. Y alguien puede decir: eso no tiene sonido, pero sí, tiene una vitalidad. A lo mejor no me creen. Tú estás solo en tu cuarto y parece que estás solo, pero hay un sonido. Cantan gallos, pasan autos, un TV en la sala, un vecino con reggaetón, tú mamá en la cocina. Esa perfección es la que quiero yo llevar a la radio; que no le falte nada más que verlo. Porque cuando lo estas oyendo puedes ver al tipo que camina, que se baja, que camina con espuelas, que se monta en un caballo, que se tira, se oye la bronca en un bar, se rompe una silla. La radio se basa en la imagen interior que cada persona tiene, entonces lo estas viendo a tu manera. Cuando te dicen, por ejemplo: “la mujer mas bella que he visto en mi vida…”, o como dijo Colón: “esta es la tierra más hermosa…” Y hay tantas tierras como esta, igual que esta y más hermosas que esta, en cualquier parte, pero bueno es la tierra más hermosa que él vio en ese momento. Y entonces si tú vas a llevar eso a la imagen ¿a qué mujer tu pones ahí?

EFEC: PASOS DE VARIOS ALEJÁNDOSE DESDE PRIMER PLANO
DIRECTOR: Landy, grabamos en 10
LANDY: Si, ya voy…
Y no es una filosofía, es un estudio de la realidad. Cuando uno lleva la vida analizándola en profundidad, ahí ya tiene el primer paso para ser creativo.
No se puede decir: yo soy budista, yo soy comunista, yo soy musulmán. A mí no me importa nada de eso, cuando tienes una perspectiva infinita del universo todo eso pasa a un tercer o cuarto plano. Es simplemente una cultura de ver, de oír. Cuando mi mente está libre de patrones, de conceptos y se libera, entonces descubres el universo en toda su plenitud mágica y a partir de ese momento yo soy creativo, el primer principio de la creatividad es la libertad.
Porque la creatividad no es algo que nazca de mí, es una interacción entre la vida y yo.
Esta es una cultura que se puede aplicar en cualquier cosa. Al trato con los familiares, o a la política. Pero la forma en que una cosa se introduce en la otra…, no tiene explicación.
Cuando uno llega a un restaurante, él tiene su música. La vida tiene su música, es una sinfonía llena de detalles. Pero pasa como con la música china, que tiene una riqueza de semitonos que los occidentales no pueden apreciar porque no tienen el oído educado. Y entonces ¿qué pasa con la vida? ¿Tienes tú educado el oído, la vista, la conciencia para apreciar al vida? No. Todo está estructurado: la familia, la escuela, la sociedad, la política. Todos te forman, y el problema no es lo que hagan contigo, porque tienes que formarte, es que después que tengas conciencia de ti mismo ¿¡Qué haces tú con lo que hicieron contigo!? Hay que saber si eres el resultado de un grupo de gente o eres la causa de ti mismo. Porque una cosa es que me enseñen a pensar y otra bien distinta es que me enseñen lo que tengo que pensar.
Para mí, la creatividad es cuando descubres tu verdad y tu sentido de la vida, no la de los demás. Y si se busca bien, al final el asunto recae en la necesidad de trascender la cultura local de cada  quien y alcanzar la universalidad.
Así que yo lo que he querido es, con el sonido, impulsar a la gente a pensar. Si yo me pongo a explicar el sonido, tengo que terminar hablando de magia, de poesía, y al final, del pensamiento. Ya después lo que descubras en la vida es una posibilidad tuya, esa es tu libertad, en definitiva la vida es una sinfonía infinita.

SONIDO: CIERRE Y DESPEDIDA.

Anuncios