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Carlos Garaicoa. Un minuto oriental en la música occidental. Instalación (detalle). Garaicoa expondrá en el programa colateral de la X Bienal, a partir del jueves 26 en el Museo Nacional de Bellas Artes. http://www.museonacional.cult.cu

Tomado de http://www.bienalhabana.cult.cu

La Décima Bienal de La Habana tendrá lugar durante los meses de marzo y abril de 2009, coincidiendo con los veinticinco años de su fundación. Esta es una circunstancia propicia para estimular la reflexión sobre su propia historia, específicamente sobre aquellos presupuestos que sirvieron de base para convocar a creadores de América Latina y el Caribe, Asia, África y el Medio Oriente, en un clima genuino de acercamiento entre nosotros y respecto al resto de la comunidad internacional.
Desde 1984 hemos dirigido nuestra atención hacia los artistas del Sur cuyas obras representan preocupaciones y conflictos comunes de nuestras regiones, muchas veces de alcance universal. En este sentido han devenido temáticas de particular interés las tensiones existentes entre tradición y contemporaneidad, el desafío a los procesos históricos de colonización, las relaciones entre arte y sociedad, el individuo y su memoria, la comunicación humana ante el desarrollo tecnológico y las dinámicas de la cultura urbana, sin distinción entre las múltiples manifestaciones de la visualidad que operan en la cultura como sistema.
Sin embargo, la Bienal no puede ignorar la reconfiguración geopolítica acontecida en los últimos años y, por consiguiente, el incremento del número de países que se acercan a las condiciones del llamado Sur, y los que, en posiciones precarias de desarrollo, aspiran a insertarse en los bloques económicos de países más favorecidos. Por otro lado, el Tercer Mundo –concepto desde el cual partimos hace veinticinco años– se ha tornado hoy un término de contornos imprecisos y en constante transformación. Teniendo en cuenta estas circunstancias, nos interesa ampliar los ejes de participación a fin de incorporar artistas de otros países y regiones, y aquellos que, por recientes procesos migratorios, han entrado a formar parte de un primer mundo hacia donde extienden sus culturas e idiosincrasias.
La Bienal tendrá lugar dentro de un mundo pretendidamente globalizado que se presenta ante nosotros con muchos rostros, complejidades y conflictos, sobre todo cuando el discurso referido a este tiende a jerarquizar la hegemonía económica, la dependencia y el control de la información, desconociendo los diferentes estadios del desarrollo y las orientaciones sociopolíticas que conviven en el planeta. Asimismo, la convivencia de expresiones, aún en estado prístino de conservación, junto a las más sofisticadas manifestaciones de producciones simbólicas influidas por el desarrollo de las nuevas tecnologías, pone en evidencia la falacia del discurso homogeneizador de la globalización.

Carlos Garaicoa. De cómo la tierra se quiere parecer al cielo. 2005. Instalación.

Carlos Garaicoa. De cómo la tierra se quiere parecer al cielo. 2005. Instalación.

Ello implica, por tanto, reconocer una nueva lógica de interconexiones económicas, tecnológicas y humanas expresadas en la dinámica de relaciones entre lo local, lo regional y lo global, y que, a tenor de aquel camino de reflexiones iniciado por la Bienal de La Habana hace más de veinte años, nos conmina a privilegiar aquellos matices diferenciadores y particularidades contextuales que se derivan de los procesos de inserción y resistencia a la mundialización. Nos encontramos frente a las múltiples influencias, tensiones y reformulaciones de la problemática de lo identitario, tantas veces sometida a escrutinio por la historiografía, la crítica y los propios artistas. Cuando parecía que sabíamos todo –o casi todo– sobre nosotros mismos, las nuevas relaciones internas y externas nos ponen una vez más frente al espejo, al enfatizarse el carácter procesual de la identidad, propiciando las contaminaciones, al mismo tiempo que nos amplía el conocimiento de lo diverso.
Si vivimos en una era en la que algunos de los rasgos diferenciadores de nuestras regiones y países sufren modificaciones, o incluso tienden a diluirse en ese proceso complejo de integración, nuestros aportes deben ser más visibles, en tanto agentes transformadores, protagonistas y creadores que somos, no en términos de subalternidad o periferia.
Sobre la complejidad de una real y activa integración a un orden global por un lado, y sobre la capacidad de resistencia ante la farsa homogeneizadora que esta presupone, por otro, centrará su atención la Décima Bienal de La Habana. En el acercamiento a estas directrices, el evento reforzará su carácter de laboratorio, donde confluyan propuestas transdisciplinarias, procesuales y de experimentación, en las artes visuales y otras manifestaciones de la cultura.
El Equipo Curatorial de esta edición de la Bienal está integrado por Jorge A. Fernández Torres, Margarita González, Nelson Herrera Ysla, José Manuel Noceda, Ibis Hernández Abascal, Margarita Sánchez Prieto, Pepe Fernández Portal y Dannys Montes de Oca Moreda.
Comité Organizador
Décima Bienal de La Habana
Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam

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