Bueno, se acabó la diversión. El pitcheo de Japón se encargó de ponernos en nuestro lugar.

Para los que pensaron que la cara de Matsuzaka engañaba, Isashi Iwakuma prodigó sonrisitas. El excelente lanzador nos realizó un pitcheo soberbio. Fin del capítulo Clásico '09.
Isashi Iwakuma, concentrado y sonriente, mostró un dominio soberbio de sus lanzamientos. Para Cuba, fue el fin del capítulo Clásico ’09.

La vida regresa a su cauce y hay que retomar el hilo. Hace quince días… ¿por dónde íbamos?
Recordemos: hubo un lunes, después un martes, un hiato el miércoles, hubo un jueves y el viernes arrancó el beisbol.
Todo ocurrió este mes de marzo, pero parece que hubiera pasado mucho más tiempo. ¿Alguien recuerda a Obama? ¿Y aquellas medidas que barajaba el Congreso Norteamericano? ¿Por fin qué fue del dueño del paladar Hurón Azul? ¿Alguien tiene el PowerPoint del registro? (Por Dios, eso sí que es impacto de las TIC’s.) ¿En qué quedamos respecto a la reestructuración del gobierno? ¿Y la reforma de salarios de este año? ¿Y de Pérez Roque, qué? ¿Se filtró alguna explicación?
Son muchas inquietudes. Y siento tristeza al comprender que las principales quedarán sin respuesta. ¿Dónde estaban los medios cubanos cuando hace unos días se aliviaron las restricciones a las visitas a Cuba de los emigrantes en EEUU y al envío de remesas? ¿Qué extraña lógica justifica el mutis? ¿Acaso no existe una diferencia evidente entre promover espejismos e informar? ¿Quién va a lavar públicamente el insulto a la inteligencia del cubano de a pie? ¿Hasta cuando la “alta política” de este país se comportará como un filme silente? ¿En qué manual soviético leyeron que el socialismo se afianzaba así, sin realizar siquiera un paripé de transparencia?
Si lo tomamos con un espíritu cínico, todo resulta muy interesante. Pero si perdemos esa distancia y nos percatamos de que el ámbito donde se dirime nuestro futuro es autista, prepotente, sordomudo, o quizá “solo” paternalista, es para preocuparse. Mucho. Y muchos estamos muy preocupados.
“Decíamos ayer”… Así reanudó Fray Luis de León, poeta y teólogo español del siglo XVI, su docencia en la Universidad de Salamanza, luego de años de reclusión inquisitorial. Nosotros, cerrada la cortina del Clásico, proseguimos la cantaleta.

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